Nuestra historia comenzó en Puerto Esperanza, en el corazón de Misiones. En 2005, la unión con la familia Laharrague dio origen a una nueva sociedad y a una etapa de crecimiento sostenido.
Desde entonces, continuamos desarrollándonos en Montecarlo, donde la selva no es solo paisaje: es parte de nuestra esencia.
Desde 1968, el pino taeda nos acompaña como materia prima y como símbolo de lo que creemos: una industria que transforma con calidad, conocimiento y respeto por su entorno.
Con el paso del tiempo, evolucionamos, incorporando tecnología, ampliando capacidades y fortaleciendo procesos.
Pero hay algo que permanece intacto: nuestro compromiso con las personas, con la madera y con el ambiente que nos rodea.